Altas Cumbres. Cordoba. 3 de abril de 2010

 

Esta semana santa decidimos con Noe, mi esposa, irnos a descansar unos días a Villa Carlos Paz, Pcia de Córdoba. Yo sabía que aparte de descansar iba a concretar un viaje que venía postergando desde hace un par de meses atrás: Cruzar las “ALTAS CUMBRES” en su totalidad en bicicleta. El cruce estaba planificado para el día de ayer 2 de Abril, pero de madrugada la lluvia me dijo que no. Planifiqué todo para salir temprano en la mañana de hoy, 3 de abril. Me desperté a las 6:30 pero aún era noche cerrada, dormí hasta las 7 y me levanté. Fui al comedor del hotel y desayuné para hacer tiempo a que se haga bien de día. Me cambié, llené caramañolas, cargué nueces y bananas para el viaje y partí. Eran las 7:50 y estaba arriba de la bici rumbo a las altas cumbres con destino final, Mina Clavero. Los primeros Kms fui revoleando un poco las piernas para entrar bien el calor ya que la mañana estaba fría. A los pocos Kms crucé San Antonio e icho cruz y luego venía Cuesta Blanca que a partir de ahí las pendientes empezaban a hacerme subir el pulso.
Me costó alrededor de 20 kms acostumbrarme a las pendientes, ya que en cada una de ellas se me disparaba el pulso por arriba de las 160 ppm. Una vez pasado el acceso a Copina, el pulso se me estabilizó y yo empecé a rodar más cómodo. Cuando había hecho alrededor de 25 kms paré un par de minutos, me puse los anteojos negros, comí una banana y seguí camino. Yo sabia que Noe en cualquier momento me alcanzaría con la camioneta, ya que quedamos que ella saldría del hotel alrededor de las 9:30 hs rumbo a mina clavero para volver juntos en la camioneta. Realmente días anteriores, analizando el viaje, las alturas y los comentarios encontrados en Internet, pensé que el cruce no duraría menos de 7 hs, así que pensaba arribar a mina clavero no antes de las 14 o 15 hs, pero verán mas adelante que mí realidad sería otra.
Cuando me subí a la bici luego de la primera parada, a los 5 minutos me alcanzó Noe, que paró un par de Kms más adelante en un parador, y le dijeron que desde ahí faltaban 30 kms hasta EL CONDOR (punto más alto de las altas cumbres) y que en esos 30 kms subiría 1000 mts. Paré un minuto, Noe me sacó unas fotos y emprendí la parte más difícil del viaje. Hasta ese momento creía que las pendientes eran complicadas, pero evidentemente no sabía lo que venía. Una vez pedaleando los primeros Kms de esos 30 que me separaban de EL CONDOR empecé a darme cuenta que estaba bien entrenado. No voy a decir que no me costó ni que no sufrí, pero me sentí muy cómodo todo el trayecto. Noe iba parando y sacándome fotos mientras yo pedaleaba, y de vez en cuando yo paraba para sacarme alguna foto. El viento en el 90% de la subida venía a favor y a pesar de eso, había tramos que no podía pasar los 6 o 7 kms/h por la pendiente del terreno.
Los paisajes eran una terapia para no pensar en la dureza del terreno y hacía más leve el paso lento de los Kms, pero cuando me quise dar cuenta vi un cartel que decía “ A 600 Parador El CONDOR”, miré el cuenta Kms y decía 62 kms, y yo me había fijado por el GPS y me decía que desde Carlos Paz a El cóndor tenía 63 kms, así que la primera etapa del cruce y las pendientes estaban llegando a su fin. Cuando entré a la última curva antes del parador, la vi a Noe esperándome con la cámara de fotos en mano para dejar constancia de mi llegada.
En ese momento mi reloj marcaba que había subido esos 63 kms en 3 hs 27 minutos, realmente me sorprendí y me puse muy contento de lo entero que me sentía. Ahí en el parador, decía que esa era la cima de las altas cumbres, de 2300 m.s.n.m. pero una vez que partí del parador para hacer la segunda etapa hasta mina clavero, me di cuenta de que ahí no era el punto más alto, sino unos 6 kms más adelante, en donde mi reloj marco 3 hs 47 minutos.
Me habían dicho que a partir de ahí era todo bajada, pero debo decir que en realidad, era CASI todo bajada, ya que había un par de pendientes complicadas, pero a esa altura, mi mente lo podía todo. De ahí en más, quería batir mi record de velocidad que había marcado en Punta Ballena, Uruguay de 69.9 kms/h, . En el primer intento, en una bajada pronunciada logré tocar los 63.4 kms/h, pero me dí cuenta de que sería complicado, ya que tenía el viento totalmente en contra y un par de veces casi me tira de la bicicleta. El viento era tan fuerte y frío, que no podía sacar las manos del manubrio porque me desestabilizaba la bicicleta. En ese momento sentía que tenía los labios morados del frío. Pero a pesar de todo quería batir mi record…. kms más a delante vi una bajada que podía ser la indicada, me puse en una posición lo más aerodinámica posible y pedaleé a todo vapor y en ese momento el velocímetro marcó 68.5 km/h. De ahí en más, debido al viento y porque no al cansancio que tenia encima, no pude pasar esa velocidad. Por eso me queda abierto el desafío de batir mi propio record para el próximo cruce que será el de los andes, si dios quiere, a fin de año. El resto del viaje fue realmente muy placentero, ya que había muy pocas pendientes pronunciadas y la velocidad constante rondaba los 40 – 45 kms/h. Cuando mi reloj marcó las 5 hs 1 minuto de pedaleo, estaba llegando a la rotonda de la entrada a Mina Clavero donde obviamente me estaba esperando Noe para sacarme unas fotos e irnos a almorzar, que era lo que más quería en ese momento.

Tengo que decir que el viaje fue realmente duro, pero ahora, una vez en el hotel, pensando todo en frío, no me queda duda alguna de que lo volvería a hacer.
Cada vez que emprendo un viaje en bici, me doy cuenta, en cada viaje un poco más, que la cabeza y la mente lo pueden todo.
Lo más rescatable de todo esto, en lo personal, fue que en ningún momento se me pasó por la cabeza abandonar ni nada por el estilo.

Quiero Agradecer a Noe, mi esposa, por bancarse todo el viaje sacando fotos y haciéndome de apoyo todo el tiempo.
Quiero agradecer a Ricardo Villafana (el PK), mi entrenador, que me entendió desde un principio y está sacando de mi, un rendimiento deportivo que jamás hubiera pensado tener.
Y por último quiero agradecer, como en cada uno de mis viajes, a Dios por permitirme disfrutar de estos momentos y ayudarme a lograrlos.

Gustavo